Nuestros amigos Te esperan para irse contigo

Desde niña había querido tener un perro, pero nunca era el momento. Demasiados sacrificado pasearle tres veces al día con el ritmo de trabajo que llevaban mis padres.
Después, cuando fuí independiente, pasaba demasiado tiempo fuera de casa.Además vivía en un piso.
A continuación llegaron los bebés...y de nuevo no era el momento.
Pero por fín los niños crecieron, mi horario de trabajo cambió, y además nos fuimos a vivir al campo. Ahora sí había llegado el momento.
Y conocimos a nuestro Sober,  el perro más bueno, educado, tranquilo, cariñoso, paciente y guapo guapísimo que nadie pueda imaginar.
Parecía cosa del destino, tantos años esperando y por fín conseguía tener al perro perfecto.
Desde siempre había querido adoptar a un perro. Ya se sabe, además de ayudar al que adoptas ayudas al que ocupa su lugar en la fundación. A todo el mundo le parecía una locura... Que si mira que adoptar a un perro adulto, que ojo si se come a los niños, que si por algo le habrán abandonado, que mejor un cachorrito... Pero nosotros no hicimos caso y ahora por fín la familia está completa.
La experiencia ha sido estupenda. Animo a todo el mundo a adoptar. Nuestro perro parece estar superagradecido al haber encontrado de nuevo un hogar y no hace nada que nos desagrade. Además el trato con la fundación ha sido excepcional.


Me despido, no sin antes daros las gracias por  todo.

Un beso fuerte.
Virginia Delgado

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